EL SANTO SEPULCRO

 


Inspirado en la Catedral de León, está realizado en madera de nogal, imitando formas góticas. Pertenece a la Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera-Cruz, y fue realizado en León por D. Ángel Yudego, D. Amado Fernández y el vidriero Fernando Fernández.
Fue bendecido en el interior de la S. I. Catedral el 28 de marzo del 2009 por su Ilmo. D. Julián López, Obispo de León.

El Santo Sepulcro representa un templo gótico, con sus arquerías, torres, vidrieras y elementos de claro influjo catedralicio. Presenta en sus costados dos series de arquerías ojivales, con contrafuertes y pináculos. Dicha construcción, descansa sobre cuatro torres en sus esquinas, con Santos bajo dosel de madera y vidrio.

Culminando el Santo Sepulcro se encuentra la representación de la primitiva capilla del Santo Sepulcro. Se trata de una Iglesia de planta central, la típica de los monumentos funerarios, erigida por Constantino el Grande en el siglo IV, en el lugar del sepulcro de Cristo. El octógono en el que se inscribe viene a recordar la Resurrección del Maestro y el comienzo de una nueva vida. Dicha iglesia se inició en el año 326, y se completaron los trabajos en el 335.

El Santo Sepulcro, es el Paso Titular de la Procesión Solemne y Oficial del Santo Entierro, que organiza la Real Cofradía de Minerva y la Santa Vera-Cruz, en la tarde del Viernes Santo, de los años impares.

La primera noticia que encontramos sobre el Paso del Santo Sepulcro data del año 1812, cuando el Ayuntamiento leonés, tras la Guerra de Independencia, decide organizar a su costa la procesión más solemne que había. Ésta era la del Santo Entierro que desde 1628 organizaba la Cofradía de la Santa Vera Cruz. Así los archivos del Ayuntamiento de León señalan cómo durante la invasión francesa, la Cofradía tenía escondido el venerado Paso del Santo Sepulcro en el Monasterio de Santa María de Carbajal, donde era custodiado por sus Reverendas Madres.

Hoy en día el nuevo Santo Sepulcro se encuentra al culto en la Iglesia del Monasterio de Santa María de Carbajal (MM Benedictinas) de León quienes son Hermanas Mayores de la Real Cofradía.


EL CRISTO YACENTE

Fue realizado por el jienense Jacinto Higueras en 1951. Está policromado al óleo. Tiene facciones muy blandas, y un rictus muy sereno. Refleja el sentimiento de dolor más típico del barroco que de la escultura de mediados del siglo XX. Destaca la estilización de su figura, su tenue silueta, el sutil y suave giro de cabeza, y la belleza idealizada y distante de su rostro. Plantea una muerte dulce.

El Cristo yacente mide 176 centímetros y descansa sobre un sudario tallado en la misma madera, donde figura la firma del escultor y el año de la realización de la escultura. El modelo elegido por Jacinto Higueras es joven, de cuidada barba y larga cabellera con amplias estrías onduladas que se derraman por el lecho como sangre vertida.

Esta preciosa escultura se une al Sepulcro por una base de madera, recubierta de piedra en polvo, y un cojín de terciopelo para que descanse su cabeza, en el que va bordado el crismón de la Basílica de San Isidoro, que tiene como peculiaridad la letra omega antes de la letra alfa, simbolizando la vida tras la muerte.