NUESTRA SEÑORA DE LA VERA CRUZ

 

La advocación como Nuestra Señora de la Vera Cruz fue tomada en el año 2008 aunque es una imagen adquirida en 1923 por quien era abad de la cofradía, Genaro G. Calazada, haciendo la presentación de ésta en su propio domicilio, y con destino a salir en la procesión del Santo Entierro en los años impares. La obra fue realizada por los Talleres de Arte Cristiano de Olot según modelo del escultor Miquel Blay Fábregas, (1866-1936) en el que se representa a la Virgen María con la iconografía típica de una Piedad.

La nueva Virgen de la Piedad formó parte entre 1923 y 1937 de la procesión del Santo Entierro organizado por la hermandad de la Vera Cruz en los años impares siendo sustituida en 1939 la Virgen de la Piedad de la parroquia de San Martín.

Recuperada entre 1948 y 1966 para la procesión del Martes Santo en la estación penitencial femenina organizada por las hermanas de Minerva y Vera Cruz que se había originado un año antes, en 1947, sacando los hermanos de la Vera Cruz el paso de la Virgen de la Soledad, actualmente bajo la advocación de La Amargura.

Tras varias décadas sin salir en ninguna procesión, desde la extinción de la procesión penitencial femenina en 1966, se recuperó  en sustitución de la Madre Dolorosa, para la procesión del Miércoles Santo.

Durante la procesión Nuestra Señora de la Vera Cruz es sacada en un trono de madera de nogal tallado con relieves y calados neogóticos, un escudo frontal de la cofradía, flanqueado en un lateral por una corona de espinas, tres clavos,  y en el otro lateral un martillo y unas tenazas. En la parte trasera se encuentran los nombres de los componentes de la Junta de Seises que encargó éste trono, obra del tallista leonés Amado Fernández realizado en 1971.